La estructura defensiva de Argentina rumbo al Mundial 2026

La zaga que utilizó Scaloni en Eliminatorias y los posibles ajustes de cara a la Copa del Mundo.

La selección argentina, dirigida por Lionel Scaloni, sostuvo en las Eliminatorias rumbo a la Copa Mundial de la FIFA 2026 una estructura defensiva estable. 

El sistema más repetido fue el 4-3-3, con variaciones hacia 4-2-3-1 según el rival y el momento del partido.

En zona de promesas, el esquema más elegido es el 4-2-3-1 mientras que en defensa suele utilizar un 4-3-3 con mucha contención y presión en el mediocampo para recuperar rápido la pelota. 

En la última línea, los nombres más repetidos por el técnico fueron Nahuel Molina como lateral derecho (Montiel como lateral suplente), Cristian Romero como central derecho (con la rotación con Foyth )  y Nicolás Otamendi como stopper izquierdo (como suplente Balerdi) y Nicolás Tagliafico por izquierda (alternando con” Huevo” Acuña). 

En algunos encuentros también apareció Lisandro Martínez como alternativa en la zaga central, aunque las continuas lesiones que tiene el jugador de Los Red Devils hace que haga un tiempo largo no esté en la consideración de Scaloni, aunque si se recupera antes del mundial lo más posible es que tenga su cita mundialista.

El comportamiento de la defensa fue zonal. No hubo marcas personales fijas y la línea se movió en bloque, con Cuti como central de anticipación, agresivo hacia adelante, y Otamendi como referencia aérea y organizador. Cuando jugó Lisandro Martínez, el equipo ganó salida limpia, pero perdió centímetros en el juego aéreo.

Los laterales tuvieron funciones ofensivas claras. Molina proyectó alto y profundo, ocupando el carril exterior. Tagliafico en cambio alternó entre cierre interior y amplitud, Este posicionamiento generó superioridad en campo rival, pero dejó muchos espacios a la espalda tras pérdida.

En fase de presión, el equipo alternó. Ante rivales de menor posesión, sostuvo un bloque alto y una preocupación por las recuperaciones rápidas. 

Ante selecciones más verticales, utilizo un bloque medio, tratando de compactar las líneas en 20 a 25 metros entre cada una.

Los principales desajustes en Eliminatorias aparecieron en transiciones defensivas. Con laterales altos y volantes interiores proyectados, los centrales quedaron expuestos en situaciones de dos contra dos o uno contra uno abierto. La recuperación defensiva dependió mucho de la velocidad de Romero y de la lectura de coberturas del lateral opuesto.


De cara al Mundial 2026, el escenario ofrece dos caminos:

* Mantener el 4-3-3 como estructura base, consolidando la sociedad Romero–Lisandro Martínez para ganar velocidad y salida.

* Utilizar línea de tres en momentos puntuales con Romero–Otamendi–Lisandro o Balerdi (como utilizo contra países bajos en la copa del mundo anterior) para proteger amplitud y liberar carrileros.

* La defensa argentina llega con nombres consolidados y funcionamiento probado. El desafío no pasa por cambiar el esquema, sino por ajustar las distancias entre líneas y mejorar la gestión tras pérdida. La estructura está definida. El detalle táctico marcará el techo competitivo en 2026.













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