Camino al 2026: entre el juego de la Selección y el ojo del árbitro
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| De caracter aguerrido, Faraoni era un árbitro de temer, así lo describieron algunos jugadores |
Cristian Faraoni, ex árbitro de AFA con más de 10 años de experiencia en el fútbol argentino, no llegó a ser internacional ni mundialista, pero desde su recorrido en cancha analiza cómo influyen las decisiones arbitrales en un torneo como la Copa Mundial de la FIFA 2026 y qué impacto pueden tener en el rendimiento de la Selección Argentina.
Desde tu experiencia como árbitro, ¿qué lectura hacés del presente de la Selección Argentina de cara al Mundial 2026?
Argentina llega muy bien parada, no solo por el nivel de los jugadores sino por cómo funciona como equipo. Hay una idea clara de juego, pero también una madurez que se fue construyendo con el tiempo. Es un equipo que ya sabe lo que es jugar partidos límite y eso se nota en la forma en que maneja cada situación dentro de la cancha.
Desde el arbitraje, ese tipo de equipos suelen ser más “ordenados”. No porque no protesten o no jueguen al límite, sino porque lo hacen con cierta lógica. Saben cuándo presionar, cuándo cortar una jugada y cuándo enfriar el partido. Eso hace que el árbitro tenga que estar muy atento, porque muchas acciones no son casuales, sino parte de una estrategia.
¿Qué diferencias ves entre arbitrar en el fútbol local y lo que se observa en torneos internacionales como un Mundial?
La diferencia principal está en la velocidad del juego y en la calidad de las decisiones que toman los jugadores. En un Mundial, todo pasa más rápido, las jugadas son más finas y hay menos margen para equivocarse. Eso obliga al árbitro a estar siempre bien ubicado y a decidir casi de manera instantánea.
Además, hay una unificación de criterios mucho más clara. Los árbitros llegan con una línea definida y eso se sostiene durante todo el torneo. En el fútbol local, en cambio, puede haber más variaciones entre un partido y otro. También cambia la presión: en un Mundial, una jugada mal cobrada puede tener repercusión global y marcar la carrera de un árbitro.
¿Qué aspectos del juego argentino pueden generar más intervenciones arbitrales en un Mundial?
Argentina es un equipo que presiona mucho, que no te deja jugar cómodo y que disputa cada pelota como si fuera la última. Eso genera muchas situaciones de contacto y obliga al árbitro a intervenir seguido para marcar límites.
También hay un uso muy claro de las faltas tácticas. No son jugadas violentas, pero sí están pensadas para cortar el juego rival. Ahí el árbitro tiene que leer bien el contexto: no es lo mismo una falta aislada que una repetición constante de ese tipo de acciones. Si no se controla, el partido se puede volver desprolijo.
Desde tu mirada, ¿el arbitraje puede influir en el rendimiento de un equipo como Argentina?
Puede influir en cómo se desarrolla el partido, más que en el resultado final. El criterio del árbitro marca qué tipo de juego se va a dar.
Si deja jugar mucho, el partido se vuelve más físico y eso puede beneficiar a algunos equipos. Si es más estricto, se hace más cortado y cambia la dinámica. Argentina, que es un equipo intenso, puede tener que adaptarse según ese criterio. No define todo, pero sí condiciona ciertas decisiones dentro del juego.
¿Cómo evaluás el rol del VAR en este tipo de competencias?
El VAR es fundamental en jugadas clave, sobre todo en un Mundial donde no hay margen de error. Permite corregir decisiones importantes que antes quedaban solo en la interpretación del árbitro en vivo.
El problema no es la herramienta, sino cómo se utiliza. Si se interviene en momentos claros, mejora la justicia del juego. Pero si se usa en exceso o en jugadas discutibles, puede generar más dudas y cortar el ritmo del partido. El equilibrio es lo más difícil de lograr.
¿Sentís que el VAR cambió la conducta de los jugadores?
Sí, cambió algunos comportamientos, sobre todo dentro del área. Hoy los jugadores saben que cualquier acción puede ser revisada, entonces se cuidan más en situaciones puntuales como agarrones o empujones.
Igualmente, la intensidad del juego no cambió. Lo que cambió es la forma en que los jugadores se mueven dentro de los límites del reglamento. Hay más atención a los detalles, pero la competitividad sigue siendo la misma.
¿Qué tipo de decisiones suelen ser más determinantes en estos partidos?
Las jugadas dentro del área son las más determinantes, especialmente los penales. También las expulsiones pueden cambiar completamente un partido, sobre todo si ocurren en momentos clave.
En un Mundial, donde los equipos son muy parejos, esas decisiones tienen un impacto mucho mayor. No hay tantos goles ni tantas diferencias, entonces un fallo puntual puede definir una clasificación.
¿Cómo influye la presión del contexto en la toma de decisiones?
La presión siempre está presente, porque el entorno es muy exigente. Tenés a los jugadores reclamando, al público, al banco, todo lo que está en juego.
El árbitro tiene que aprender a convivir con eso sin dejar que lo afecte. Cuando aparece la duda por presión externa, es cuando se pierde claridad. La clave es confiar en lo que se ve en el momento y sostener esa decisión.
¿Qué tan importante es la comunicación con los jugadores?
Es una herramienta clave para manejar el partido. Un árbitro que se comunica bien puede anticiparse a situaciones conflictivas y evitar que el juego se descontrole.
No todo se resuelve con sanciones. A veces, una indicación clara o una advertencia a tiempo ordena mucho más que una tarjeta. La forma en que el árbitro se relaciona con los jugadores influye directamente en el clima del partido.
¿Sentís que el arbitraje mejoró en los últimos años?
Sí, hay una mejora evidente. La incorporación de tecnología, sumada a una mayor preparación, elevó el nivel general.
Hoy se analizan más las jugadas, hay más capacitación y más herramientas para trabajar. Eso reduce errores, aunque nunca los elimina por completo porque el fútbol es muy dinámico.
¿Qué partidos son los más difíciles de dirigir?
Los más complicados son los partidos cerrados, donde hay mucha tensión y pocas diferencias entre los equipos.
En esos contextos, cada decisión pesa más y los jugadores reaccionan con mayor intensidad. El árbitro tiene que estar muy firme, porque cualquier duda puede generar un conflicto mayor.
Pensando en el Mundial 2026, ¿qué rol creés que puede tener el arbitraje en el camino de Argentina?
El arbitraje va a ser un factor importante, como en cualquier torneo de este nivel. No define todo, pero sí puede influir en momentos puntuales que terminan siendo decisivos.
Argentina tiene con qué competir, pero en un Mundial los detalles hacen la diferencia. Una jugada, una interpretación o una decisión pueden inclinar un partido, y ahí el arbitraje forma parte de ese escenario.

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